-Tengo que dejar de atropellar gente. No soy lo suficientemente famoso como para librarme.

Bender Doblador Rodriguez

domingo, 18 de diciembre de 2011

Un tema muy perro

Parece que la presión mediática sobre el tema que ha estado tan en boga en los últimos días ha disminuido. Obviamente, desde aquí les tendremos informados sobre cualquier información nueva que salga sobre el tema, pero de momento solo podemos basarnos en rumores, y nosotros somos una página seria. Nos han llegado diversas informaciones sin contrastar, se nos ha dicho que los padres de la joven ninf(oman)a han pedido 60.000 euros y correa bien atada, y así librarse de una pesada visita a la perrera y tener que observar como se azota a un animal. También hemos oido insistentemente que existe un segundo film, de larga duración (Titanic es más larga, eso sí) con más variedad de movimientos, y con remiscencias al Scorsese más neoclásico. Pero no somos telemierda. No vamos a dar una noticia, hasta que no sepamos verdaderamente su alcance y su veracidad. Así que sólo haré algunos comentarios al respecto.

Lo primero, comentar que un servidor no entiende tanto interés por un video zoofílico que dura lo que tarda el Capi en meter un doblete: ni diez segundos. El revuelo mediático es obvio, pero personalmente no me atrae ni poseer ni mucho menos videar tal excremento fílmico. Por supuesto voy a obviar los apartados de déficit mostrados por alguien que, primero, lo hace; segundo, lo filma, y tercero, lo divulga. Se comentan por si solos. De todos modos y para llevar la contraria un poco, en este caso el refranero popular no creo que de en el clavo. "Muerto el perro, se acabó la rabia", reza un conocido dicho; pero la profanada también tendrá algo que ver en este asunto. Que el dogo va de mal en peor desde que las camisas con cuellos subidos y los cascos patrocinados por bebida alcohólica para maricones dominaron su vida es algo que sabe todo el mundo, así que hay que tener un poco de cabeza para que semejante personaje no demuestre su virtuosismo mango en mano. Que todos nos conocemos.

El caso es que es una pena que el Tio La Vara esté muerto, porque bien necesario era que viniese a dar unos varazos al cánido para a ver si deja aparcada la tontería. Y es que la antena castiga, pero la Vara redime. Y lo que necesita el perro es una redención como Dios manda, si no quiere que antes del juicio (si lo hay) las hordas enfurecidas vayan a por el y le arranquen la cabeza de cuajo. Que más de uno le tiene muchas ganas.





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