-Tengo que dejar de atropellar gente. No soy lo suficientemente famoso como para librarme.

Bender Doblador Rodriguez

sábado, 31 de marzo de 2012

Los desvarios de la Croqueta Roja

Soy la Croqueta Roja, el rebozado de la Ratatopo, el puño en alto del sistema.
Buenos dias señores, señoras, seguidores todos. Hace tiempo ya que no escribia en este templo de la satira pero los tiempos que corremos necesitan alguna leccion que otra. En estos tiempo que corren, en los que a la gente parece gustarle seguir apoyando a nuestro facha por excelencia (No aprenden estos burgueses joder...), no es dificil apreciar la falta de cultura en el lenguaje, es por esto que cansado de tando "dale" y "ya tu sabeh" he decidido aportar mi granito de arena para reconocer la riqueza de nuestra lengua, y la de todos, que no se diga...


Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número de acepciones de una simple palabra como puede ser la muy reconocida y frecuentemente utilizada referencia a los atributos masculinos “cojones”.
Si va acompañada de un numeral tiene significados distintos según el número utilizado, así:
1 significa caro o costoso (“valió un cojón”),2 significa valentía (“tenía dos cojones”), 3 significa desprecio (“me importa tres cojones”), un número muy grande y par significa dificultad (”me costó mil pares de cojones”)

El verbo cambia el significado:
“Tener” significa valentía (”aquella persona tiene cojones”), aunque con signos exclamativos puede significar sorpresa, (“¡tiene cojones!”). “Poner” expresa un reto, especialmente si se ponen en algunos lugares ( “puso los cojones encima de la mesa”) .También se utiliza para apostar (“me corto los cojones” ) o para amenazar (”te corto los cojones”)

El tiempo del verbo utilizado cambia el significado de la frase así:
El presente significa molestia o hastío: (“me toca los cojones”), el reflexivo significa vagancia (”se tocaba los cojones”), pero el imperativo significa sorpresa (”tócate los cojones”).

Los prefijos y sufijos modulan su significado:
“A-” expresa miedo (”acojonado”) “des-“expresa cansancio o risa (”descojonado”), “-udo“” expresa perfección (“cojonudo”) . 

Las preposiciones matizan la expresión: 
“de” significa éxito (”me salió de cojones”) o cantidad (“hacia un frio de cojones”),  “por” expresa voluntariedad (”lo hare por cojones”),”hasta” expresa limite de aguante (”estoy hasta los cojones”), “con” indica valor (”era un hombre con cojones”) y “sin” cobardía (“era un hombre sin cojones”).

Es distinto el color, la forma, la simple tersura o el tamaño:
El color violeta expresa frio (”se me quedaron los cojones morados”) la forma indica cansancio (“tenia los cojones cuadrados”),  pero el desgaste implica experiencia (”tenia los cojones pelados de tanto repetirlo”). Es importante el tamaño y la posición (“tiene los cojones grandes y bien plantados”), sin embargo el tamaño máximo (“tiene los cojones como los del caballo de espartero”) no puede superarse porque entonces implica torpeza o vagancia (”le cuelgan”, ”se los pisa”, ”se sienta sobre ellos”, e incluso ”necesita una carretilla para llevarlos”).

La interjección “cojones” significa sorpresa y cuando uno se halla perplejo lo solicita (“manda cojones”), en ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las ordenes (“me sale de los cojones”).

En resumen, será difícil encontrar una palabra en castellano o en otros idiomas con mayor número de acepciones. Y hasta aqui la leccion de hoy, pero no quiero despedirme sin antes felicitar al Cacique de los Sofases, que con sangre, sudor y lagrimas ha aprobado un dificultoso examen teorico, ¡Animo Cacique, que ya queda menos para el helicoptero!

miércoles, 21 de marzo de 2012

Auge y caida de Tribeca Gijón

El pasado sábado entré tras unos cuantos meses en la discoteca con nombre de barrio neoyorkino que tantos momentos inolvidables ha proporcionado a este humilde blog. Un servidor no es precisamente un gran fan de este sitio, pero supuse que por entrar un ratín no me iba a pasar nada. El caso es que la impresión fue tremenda porque aquello estaba más desierto que el campo del Levante. Es cierto que es tendencioso juzgar el estado de un sitio por una simple visita puntual, pero reconozcámoslo, el Tribeca ya no es lo que era. Los tiempos de gloria de aquel glorioso rincón ya han pasado. Antes la entrada eran 5 euros, con copa de garrafón incluida y con un petazo del quince. Ahora se entra gratis, se pagan 3'50 por la copa y es el mismísimo magnate tribequero el que te sirve la copa. Un auténtico desastre.

Se que probablemente me esté pasando, y nuestro amigo mutuo en Twitter en realidad se esté bañando sobre fajos de billetes provenientes de las copichuelas que paga la peña, pero sinceramente, lo dudo. Es cierto que en fechas especiales (Carnaval) el sitio se peta mucho, y que aún se puede ver a gente entrando ahí, pero creo que los tiempos gloriosos en los que una cantidad ingente de individuos se arremolinaba ante la puerta de Tribe como si dentro diesen gorras gratis del Cajastur ha acabado. Ahora nos queda los flyers de las fiestas (¿alguno recuerda algún día en el que en tribeca no haya habido fiestuki, ya sea la fiesta del semáforo, o la de la independencia de los niños subsaharianos de Gandía?), los descuentos de un euro ya extintos, y los relaciones públicas que antes de ir a repartir flyers se van un ratito a pescar. Además el señor Magnate tribequero a decidido cortar el tiempo disponible en nuestra querida discoteca de dos formas: El primer tiempo es desde tempraneras horas de la tarde hasta las 11, momento en el que hora se requisan los zumos de arándanos, se quitan las bolas importadas del Chiquipark más cercano, y se procede a darle un toque maduro y adultJAJAJAJAJAJAJAJA, perdón, sigamos.

Tras un descanso de media horuca de preparativos, se vuelve a abrir la discoteca, pero en un ejercicio apasionante de técnicas de marketing, el señor magnate tribequero no deja entrar a hombres menores de 18 años. Un plan brillante sin duda, en tanto en cuanto los tios suelen pagar más por copas que las tías, que si entran. Algunos de los asiduos a este blog están muy quemados con tales propuestas de mercado. Luego hay muchos factores: puede serque el cierre del bar con nombre de fruta exótica quizás no haya venido bien a la discoteca con nombre de barrio neoyorkino debido a la cercanía entre estos dos sitios. También está el pureteo de algunos míticos que ahora solo se dedican a ir al bar con nombre de botella pequeña. En fin, que esto ya no es lo que era, señores.

lunes, 5 de marzo de 2012

Temas serios (III): Marzo negro, Abril fucsia escarlata

Sí, ya se que habíamos dicho aquello de que ibamos a estar un tiempo sin escribir, pero nos gusta llevar la contraria, incluso si es a nosotros mismos. Así que llega el humilde redactor dispuesto a dar pol saco, y a deciros que se mea sobre los Mongonymous que se compran una careta de Guy Fawkes y se creen que son los putos amos. Iros a cagar a la playa, hombre.

No puede ser este post más oportuno, ya que el tema que nos ocupa tiene que ver con estas fechas. Lo primero que tenemos que hacer es contextualizar un poco todo lo del Marzo Negro y todas esas movidescas. Hace ya más de un mes que cazaron a Kim.com, y chaparon Megaupload, con el consiguiente cabreo del respetable, que observó consterando como tendrían que tirar de otro método para poder ver al completo los capítulos de "Juego de Tronos" o de "Como conocí a vuestra madre" (por cierto, menuda bosta de serie). Los hijos de la gran puta de los americanos arramplaron con todo y se anunció la más que posible entrada en vigor de la ley SOPA, que era un auténtico atentado contra las libertades en la red. Con los "artistas" comemierdas proclamandose a favor de medidas como esta y los Twitteros y demás fauna global montando pollos a la mínima, solo faltaba la traca final en esta orgía de despropósitos. Y como aquí el más tontoo hace relojes, apareció Annonymous con su superplan. Superplan del carajo. El Marzo Negro. El acabose. El fin del mundo tal y como lo conocemos.