-Tengo que dejar de atropellar gente. No soy lo suficientemente famoso como para librarme.

Bender Doblador Rodriguez

jueves, 11 de noviembre de 2010

Miedo y asco en Las Rocas

 Tras el anterior artículo de la ratatopo, vino a nuestras mentes otro acto de vil caciquismo protagonizado por O Mafioso de Cariño, relacionado esta vez con el delicioso Bacardí-limón. En esta ocasión el objeto de su ira fue El Magnate de la Sidra, Fonsín.
 No éra este un sábado cualquiera, un fiel seguidor de la ratatopo celebraba cumpleaños y, para variar, se decidió celebrar tan magno evento acudiendo a las rocas, acompañados de algunas botellas de alcohol. Entre ellas, había una de Bacardí limón, para gran jolgorio de Rafa. Pasadas unas horas, un estado de profunda embriaguez se apoderó de los allí presentes, momento que aprovechó O Mafioso para rapiñar con premeditación y alevosía la botella de Bacardí-limón, aún con algo de bebida dentro. El populacho, agresivo como estaba por los efectos del malicioso alcohol, le recriminó al cacique su pérfida acción, pero O Mafioso no cedió ante la opinión pública, guardando tan preciado tesoro en un lugar seguro.
Fonsín, en un acto de lucidez impropio de él, descubrió la botella e, incauto de él, mostró orgulloso su botín. O Mafioso entró en cólera y empujó al Magnate hacia el abismo, salvando su vida por fortuna. No contento con esto, bajo la premisa de "ni pa ti ni pa mi", Rafa derramó el Bacardí que quedaba, privandonos a los demás de tal manjar.
Desde La Guarida censuramos este acto por tres razones: El efecto que este hecho produjo sobre el Arbusto, que estuvo dando la vara una jodida hora con un discurso que haría palidecer al mismísimo The Warrior, el inutil e innecesario desperdicio de alcohol y la total falta de sangre y miembros cercenados.

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