-Tengo que dejar de atropellar gente. No soy lo suficientemente famoso como para librarme.

Bender Doblador Rodriguez

miércoles, 23 de marzo de 2011

Invasión (Gi)taNaH

Escribimos esta noticia consternados como estamos ante la invasión kinki que asola a los prisioneros de nuestro campo de concentración. Ayer se produjeron algunos incidentes desagradables (algunos graves) cuando la gente volvía a sus casas tras su respectivos entrenamientos deportivos, y uno de los incidentes afectó al cuellicorto maño y a Tostao, por culpa del ladrón de piritas, que cada día que pasa está más gallu.
Los dos futbolistas viajaban dirección Austchwitz-Begoña cuando sin previo aviso aparecieron de la nada. Los Tanohs hicieron acto de presencia con sus collares del todo a cien, sus chaquetas de camuflaje y sus andares pendulares. Los amigos de la coletilla y de la ropa ancha de yonki se encararon a nuestros dos amigos, aunque el objetivo principal era el ladrón de piritas, que no estaba por allí. Resulta que habían tenido un enfrentamiento previo, y cuando los Tanohs le citaron con intenciones poco pacíficas a las 8 y media en Begoña, el ladrón de piritas les sugirió que a las 8 en punto sería mejor hora, no se fuesen a cabrear sus tanomadres por llegar tarde a casa.
El caso es que el incidente tenía todas las papeletas para derivar en pelea, los tanohs estandar le robaban el reloj a Tostao y el cuellicorto maño empezaba a hartarse de la situación, cuando aparecio el Tanoh JEFE, distinguible entre los demás por su chama kilométrica, su descomunal tamaño y su mayor número de cadenas de oro de los chinos. Los tanohs estandar se postraron ante su solemne presencia, y el tanoh jefe impartió justicia. En un acto de clemencia infinita, le devolvió el reloj a Tostao, y por esta vez, dejó marchar al cuellicorto maño.
Alabado sea el Tanoh jefe. BiBA eL tanOH jEfE!!!!

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