-Tengo que dejar de atropellar gente. No soy lo suficientemente famoso como para librarme.

Bender Doblador Rodriguez

sábado, 5 de febrero de 2011

El retorno del profanador

Creíamos cerrado éste tema, y con la trilogía de la profanación debería de ser suficiente para narrar las dudosas "hazañas" del dogo más conocido de Gijón, pero desgraciadamente no es así, y el can sigue en sus trece.
 Parece ser que el muy perro, bajo la premisa de "Si es mayor que un feto, me la peto" ha vuelto a ser relacionado con algunas de las jóvenes ninfas colegiales en otro execrable acto perruno que nos deja patidifusos y muy cabreados con el cánido, parece ser que los azotes no bastan y este es un perro malo, por lo que lo más acertado será llamar a la perrera donde según fuentes cercanas se ha instalado un castrador químico que nos viene al pelo para este caso.
Pero no es este el único pecado del perro, que según información  cercana, nos ha mentido vilmente, y la profanación fue una lamentable falacia. Si señores, es tan solo un rumor, pero de ser cierto sería el mayor bombazo informativo desde el divorcio de Belén Esteban, porque el muy perruno se vanagloriaba de su hazaña (curioso modo de hacerse notar, creemos) ante Chiuauas atónitos y San Bernardos escépticos.
 Ante la lapidación pública a la que ha sido sometido y los muchos rechazos de jóvenes ninfas, el can ha dedicido bajar el listón de nuevo. A este paso, el listón va a acabar bajo tierra, pero esto no es asunto nuestro, es algo que deben de resolver las autoridades competentes y no nosotros, sinples imformadores de las deplorables aventuras amorosas del cánido, al que le volvemos a recomendar un camibo de look: Una camisa sin remangar y unos pantalones a la altura de las caderas y no de las rodillas a buen seguro le quedarían bastante mejor.
Dios nos pille confesados.

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